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Un libro sobre el existencialismo, 1945 (y III)

Las «Notas a un libro sobre filosofía existencial», de 1945, ofrece interesantes detalles sobre la formación y desarrollo del pensamiento de AMP. En la anterior entrada he dicho que me limito a presentar dos observaciones. La primera -desarrollada en esa misma entrada- es la coincidencia de AMP con González Álvarez en atribuir al existencialismo la convicción de que la existencia es relación. La segunda solo fue enunciada: otra coincidencia entre ambos en distinguir, en el análisis del existente humano, autorrelación y heterorrelación (González Álvarez), o tautología y heterología (AMP).

Existencia como relación

Falta añadir, a las consideraciones hechas en la anterior entrada, alguna cosa más. Entonces me he limitado a presentar las tesis de González Álvarez. Creo que son interesantes las palabras de AMP a su respecto.

Cuando se refiere a la exposición que González Álvarez hace de la filosofía de Kant, dice AMP:

No escapa el existencialismo a la sombra gigantesca que ha proyectado el filósofo de las Críticas. Contribución capital a la historia de la filosofía, el análisis de ese gran precedente kantiano justifica por sí solo una investigación. En la presente, el pensamiento de Kant, periféricamente epistemológico, es taladrado hasta la íntima textura de su encubierto suelo metafísico. Es, justamente, en torno al concepto de la existencia como se despliega la tarea de denuncia del trasfondo ontológico kantiano. El separado examen de las cuestiones ontológica y noética de la existencia no hace sino confirmar el hallazgo. El ser de la existencia consiste en emplazarse entre el tejido de las relaciones. Existir es estar relacionado. Con este último acto la historia moderna del predicamento «relación» llega al fin de una curva singularmente instructiva. Se ha transitado del desprecio a la hipérbole: Kant inaugura el paso decisivo.

En cuanto al existencialismo, «la ontología kierkegaardiana constituye un esquema apretado de los característicos despliegues existencialistas de la categoría de la relación».

Tautología y heterología subjetivas

Se trata de una mera constatación. En el libro de González Álvarez el estudio de las posiciones existencialistas se estructura constantemente según la distinción entre autorrelación y heterorrelación. El existente tiene una relación radical consigo mismo (autorrelación) e indisolublemente con ella, está constituido asimismo por su referencia a todo lo que no es él (heterorrelación).

La «visión sistemática de la doctrina general» existencialista que ofrece González Álvarez en su libro, es resumida en los siguientes términos por AMP:

De nuevo la categoría de la relación permite construir su estructura. El máximo servicio que la investigación nos sirve ahora es el de haber resuelto el problema de las equivalencias conceptuales y terminológicas de los distintos existencialismos. Dos dimensiones tiene el existente humano. Por la primera, la autorrelación, se constituye la intimidad de nuestra clausura. Existimos en tanto que con nosotros mismos nos relacionamos. Y esta autorrelación constitutiva de la ipseidad no es una mera propiedad tenida, no es atributo o plus sobreañadido, sino la esencia misma que nosotros somos. Mas no se agota aquí la relación que vertebra la existencia. Hay, además de la autorrelación, una esencial intencionalidad ad extra, la heterorrelación, por la que el existente se abre y abrocha al contorno-escenario de su propio drama. Existir es autorrelacionarse y estar en constitutiva ligazón con lo otro.

Por su parte, AMP organiza La estructura de la subjetividad según esa misma distinción, aunque con nombres diferentes. La estructura consta de tres partes con una introducción. La introducción cumple lo que anuncia, pues es un planteamiento del problema que da origen a todo el libro, a saber, el hecho de que la conciencia humana puede ser víctima de apariencias y errores. La solución (el resto del libro) comporta, para AMP, recorrer tres etapas, de las cuales la primera estriba sobre todo en un análisis fenomenológico, es decir, descriptivo, de la finitud de la conciencia humana. Esta finitud se muestra en que la conciencia no es continua, sino intermitente, por así decir; y en la intrínseca condición de incompleto, de falto de completa transparencia, que tiene todo acto de conciencia humana.

Las otras dos partes del libro responden al esquema heterología-tautología, y tienen en común el ir más allá de la descripción e incluir esencialmente la investigación de las condiciones de la posibilidad de aquellos hechos iniciales. La segunda parte del libro se titula «El trascender intencional», esto es, el estudio de lo característico de la heterología humana. La tercera parte -cuya gestación fue, por otro lado, más compleja- versa sobre «La intimidad subjetiva»; esto es, sobre la tautología de la subjetividad.

En «Anales de la Fundación Juan March 1956-1962», p. 261, se puede leer, como resumen del estado de la cuestión a que se refiere La estructura de la subjetividad:

La tesis idealista de que las cosas son meramente el término de la actividad subjetiva es reemplazada en la filosofía de la existencia
por la concepción según la cual la subjetividad no es otra cosa que el polo constituyente de su propia función intencional. Si lo que había negado el idealismo era la consistencia óntica objetiva de los seres extramentales, lo que la nueva ontología excluye es la consistencia metafísica de la intimidad de la persona humana. Frente a estas dos actitudes se trata de elaborar una dialéctica de la trascendencia y la intimidad de la persona humana, sin reducir ninguno de sus términos a su ser-para-el-otro.

Esa «dialéctica de la trascendencia y la intimidad» no es otra cosa que la distinción y relación entre heterología y  tautología subjetivas. (El texto transcrito no consta como redactado por AMP, pero todos los indicios estilísticos hacen pensar que fue preparado por él mismo).

El interés por el existencialismo

Hay ocasiones en las que AMP recuerda que su interés por el existencialismo procede, por lo menos, de los tiempos de sus estudios en la Universidad Central de Madrid. El profesor Juan Francisco Yela Utrilla era aficionado a K. Jaspers, y fue asimismo, por cierto, el director de la tesis doctoral de Á. González Álvarez. Desde luego, AMP llega a la redacción de esta «Nota», como puede comprobarse al leerla, con un profundo conocimiento de las doctrinas existencialistas.

En estas «Notas a un libro sobre filosofía existencial», AMP hace balance del valor histórico del existencialismo. Entiende nuestro autor que la filosofía de su tiempo, a fuerza de crítica y resistente a la metafísica, ha vuelto a ella. En ese giro considera que ha tenido un «importantísimo papel» la fenomenología, porque «el método de las puras descripciones aparece enclavado a mitad del camino entre las viejas interpretaciones críticas y la naciente doctrina metafísica». Junto a este mérito, no duda AMP en achacarle dos serios deméritos, expresados en términos fulminantes:

Pero este obligado y como natural punto de tránsito ha comenzado a prolongarse con exceso, falseando a las veces el sentido de las nuevas conquistas. Hoy ya gravita demasiado lo que antes fue premisa, aunque menor, inexcusable. El propio Husserl queda encerrado en el ámbito angosto de una objetividad sin trascendencia y como asfixiada. La ética axiológica deviene solo puro formalismo (Scheler) o acaba dando a luz engendros monstruosos, monodimensionales excrecencias que se culminan en el regateo de Dios (Hartmann).

Estas limitaciones -idealismo y ateísmo- no se dan, en principio, según AMP, en el existencialismo. Lo que falta por determinar es si el existencialismo logra lo que promete, y a tal fin AMP considera útil el libro de González Álvarez. A las conclusiones críticas de este se suma AMP, sin dejar de señalarle un posible punto de progreso sobre su trabajo: la investigación del «interesantísimo problema de las relaciones trascendentales», pues ello permitiría, según AMP, una «vuelta hacia el ser que, como una proclama esperanzada, brota y vibra al final de su estudio». Este es el sentido del que deriva esa sugerencia:

La primera estación de la crítica que se nos brinda es el trazado de la clara divisoria que separa noética de metafísica. Ante todo, el existencialismo falla porque se ofrece víctima de una confusión entre ambos órdenes. Es cierta la existencia de una relación trascendental a Dios de los seres finitos, sin la cual esos seres no podrían existir. Pero ello no significa que el descubrimiento de Dios venga al cabo y final de esa relación. O en frase del propio autor, que esta vez utiliza terminología existencialista: «Es imposible afirmar antes de conocer la Trascendencia que la esencia de la existencia es la presencia».

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Un libro sobre el existencialismo, 1945 (II)

La reseña Notas a un libro sobre filosofía existencial, de 1945, contiene, para quien lee la obra de AMP, interesantes datos para entender el nacimiento del pensamiento de su autor y hacerse cargo de su crecimiento. Puede ser una valiosa investigación la que compare este texto con escritos posteriores de AMP, para una mejor, más detallada, comprensión de la tarea intelectual de nuestro filósofo. Por mi parte, he de limitarme aquí a solamente sugerir un par de observaciones. 1º, hay una coincidencia entre la tesis de González Álvarez acerca de la existencia como relación en el existencialismo, y una afirmación de AMP en su tesis doctoral. 2º, hay otra coincidencia de ambos en la distinción entre autorrelación y heterorrelación (González Álvarez), y tautología y heterología (AMP) en el estudio de la subjetividad. En esta entrada me limito al primero de estos dos puntos.

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