Oposiciones de Instituto (1944)

Los meros datos sirven de poco y suelen requerir mucho esfuerzo. Pero, aunque poco, son necesarios. De cara a fijar con todo el rigor posible lo que la biografía de Antonio Millán-Puelles tiene de interesante para los estudiosos de su obra filosófica, esos fríos datos son necesarios.

En esta ocasión me limito a las oposiciones a Cátedra de Instituto de Enseñanza Media, en 1944.

Millán-Puelles había terminado sus estudios universitarios en 1943. Los días 19 y 26 de junio de ese año hizo el examen de Grado. En ese tiempo vivía en C/ Torrijos, 38, de Madrid.

Uno de sus profesores en la Universidad había sido el P. Manuel Mindán. En 2002 escribía Millán-Puelles, en relación con el año final de sus estudios universitarios:

«Mi amistad con Mindán empezó (él, seguramente, no se acordará de tal cosa, por su muy flaca memoria de los favores que tanto ha prodigado) cuando me incitó y ayudó (yo no tenía la menor idea de cómo había que hacerlo) a solicitar una plaza de Becario en el Instituto Filosófico Luis Vives (C.S.I.C.). Este episodio fue decisivo en mi vida profesional. Sin andar sobrado de recursos, tampoco tenía yo necesidad de los modestos beneficios económicos que la Beca me deparase, pero gracias a ella pude hacer un uso diario, con total libertad, de los libros de la Biblioteca del Vives durante el año y pico que invertí en preparar la oposición a Cátedras de Filosofía en Institutos Nacionales de Enseñanza Media. Tuve la suerte de ser uno de los ganadores de la oposición y, estando en dudas sobre la plaza que más pudiera convenirme, acudí a Don Manuel, quien sin ninguna vacilación me aconsejó que eligiera la más próxima a Madrid para así poder disponer nuevamente, con la mayor frecuencia posible, de los libros que necesitase para la preparación de mi tesis doctoral, interrumpida por la preparación de las oposiciones», en Maestro y amigo, en Mª T. González Manteiga (coord.), Libro homenaje a D. Manuel Mindán Manero en su centenario, Real y Exma. Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, Zaragoza, 2002, pp. 39-42.

Aclaremos, para no españoles, que se llaman «oposiciones» a la forma habitual de selección del profesorado para los centros de enseñanza estatales (y, en general, para puestos funcionariales en la Administración del Estado). Se les llama de ese modo porque se trata de una concurrencia de candidatos que compiten entre sí, ante un tribunal, en diversas pruebas, para lograr ser seleccionados.

Las oposiciones en cuestión fueron convocadas por Orden del Ministerio de Educación Nacional de 10 de enero de 1944 (en BOE de 18 de enero). Las Instrucciones complementarias a la convocatoria, firmadas el mismo 10 de enero por el Director General, se publicaron en BOE de 20 de enero. En la convocatoria se decía expresamente, en su punto octavo, que las oposiciones se realizarían en lo sustancial según un Reglamento de 1931.

El Reglamento de las oposiciones

El Reglamento de oposiciones a cátedras vigente en 1944 se contiene en un Decreto del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de 4 de septiembre de 1931, publicado en la «Gaceta de Madrid» del día 5. Lleva la firma del entonces Presidente del Gobierno español, Niceto Alcalá-Zamora y del Ministro correspondiente, Marcelino Domingo. En las consideraciones previas al articulado se dice que ese Reglamento tiene «sólo un carácter transitorio y provisional», debido a que, habiéndose proclamado la II República española el 14 de abril de 1931, la nueva Constitución del Estado no había sido aún promulgada (lo sería el 9 de diciembre).

No es pertinente ahora examinar ese texto en su detalle. Creo que es interesante exponer aquí que dicho Reglamento establecía que, en las oposiciones, los participantes deberían superar las siguientes pruebas:

  1. Contestación por escrito a dos temas sacados por sorteo entre los comprendidos en el Cuestionario.
  2. Contestación oral a tres temas, elegidos entre seis sacados por sorteo, de los que constituyen el Cuestionario.
  3. Contestación oral a un tema, elegido entre tres sacados a suerte.
  4. Exposición oral del concepto y metodología de la asignatura.
  5. Explicación oral de una lección del propio programa de la asignatura, elegido entre tres sacados a suerte.
  6. Ejercicio predeterminado por el Tribunal.
  7. Se faculta al Tribunal para que añada finalmente, si lo desea, un ejercicio más tras el sexto.

Para hacerse una idea ajustada de todo ello, téngase en cuenta que…

  • El Cuestionario era establecido por el Tribunal y comunicado a los opositores veinte días antes del comienzo de los ejercicios. El número de temas del Cuestionario había de ser tal que, después de actuar todos los opositores, quedasen cien sin haber salido en suerte.
  • El primer ejercicio se hacía en un máximo de cuatro horas sin comunicación exterior ni consulta de materiales.
  • El segundo ejercicio también se hacía sin comunicación exterior ni consulta de materiales. Los opositores disponían de media hora, ante el Tribunal, para elaborar un guión, y de una hora para la exposición.
  • El tercer ejercicio es el conocido como «encerrona». El opositor disponía de un tiempo de preparación fijado por el Tribunal y en el cual podía consultar libros y apuntes. La exposición posterior era de un máximo de una hora. Era obligatorio entregar una reseña crítica bibliográfica.
  • El cuarto ejercicio suponía que el opositor, en el primer momento de los ejercicios, había entregado una Memoria acerca del concepto y metodología de la disciplina objeto de la oposición y un Programa razonado, junto con todos aquellos estudios, publicaciones o méritos que se quisieran alegar.- Durante el ejercicio de defensa de la Memoria y del Programa, el opositor podía ser discutido por los miembros del Tribunal y por los otros opositores (que tenían derecho a leer las Memorias y Programas de todos los demás).
  • Terminado el cuarto ejercicio, el Tribunal seleccionaba opositores por votación mayoritaria. Sólo los aprobados pasaban a realizar los restantes.
  • Para el quinto ejercicio los opositores se podían preparar incomunicados durante el tiempo que el Tribunal determinara, y consultar entonces los materiales que desearan.- También en este ejercicio podían intervenir con observaciones el Tribunal o los demás opositores.
  • El sexto ejercicio había de tener carácter práctico, y era fijado por el Tribunal al tiempo que el Cuestionario. En cuanto al séptimo, era opcional para el Tribunal, que podía emplearlo a su arbitrio.
  • Todos los ejercicios eran eliminatorios si el Tribunal acordaba por unanimidad la exclusión de algún opositor. Asimismo, el Tribunal tenía siempre la facultad de interpelar a los opositores en cualquier momento.

Las oposiciones de 1944

La Orden por la que fueron convocadas las oposiciones en 1944, completada con las Instrucciones antes referidas, especificaban que:

  • Se convocaban seis plazas para cada una de las siguientes materias: Filosofía, Latín, Griego, Lengua y Literatura Españolas, Geografía e Historia, Matemáticas, Física y Química, Ciencias Naturales.
  • Las plazas vacantes de la asignatura de Filosofía eran en los Institutos de Enseñanza Media de Albacete, Alcoy, Almería, «Aguilar y Eslava» de Cabra, Cartagena e «Hispano Marroquí» de Ceuta.
  • Los ejercicios habrían de tener lugar a partir del 20 de junio de 1944.

El plazo de presentación de solicitudes terminaba el 10 de abril y fue ampliado al 12 debido a las vacaciones de Semana Santa. La lista provisional de admitidos a la oposición fue publicada en el BOE de 7 de mayo. En el caso de Millán-Puelles, se indica que le faltaba por entregar un par de documentos requeridos. Poco después, el 5 de junio, en el BOE aparecía la lista definitiva de aspirantes, reducida en Filosofía a 46; en el BOE de 1 de julio se añadían dos opositores más. Desconozco quiénes acabaron por presentarse a los ejercicios (salvo los finalmente seleccionados); la proporción inicial de opositores por plaza es de ocho para cada una.

Tres nombres aparecen en esa lista que me llaman la atención. Uno, anecdótico y externo: el de Enrique Tierno Galván. Otro, interesante: José Rubert Candau, exfranciscano y que sería director de la editorial Labor. El tercero es de un buen amigo de Millán-Puelles, a saber, José Artigas Ramírez.

El Tribunal fue nombrado por Orden de 16 de marzo (BOE del 24). Según las normas de la convocatoria, el Ministerio se reservaba por completo su nombramiento. Y era inicialmente el siguiente:

  1. Presidente: P. Manuel Suárez, OP, Rector del Ateneo Angelicum y del CSIC.
  2. Vocal Catedrático de Universidad: Juan Yela Utrilla (Madrid).
  3. José Ignacio Alcorta Echeverría, IES Burgos.
  4. Eugenio de Frutos Cortés, IES Goya de Zaragoza.
  5. Ángel González Álvarez, IES La Coruña masculino.

Suplentes:

  1. Del Presidente: Salvador Minguijón, de la RACMP y del CSIC.
  2. Del Catedrático de Universidad: Víctor García Hoz (Madrid).
  3. Joaquín Carreras Artau, IES J. Balmes de Barcelona.
  4. Pedro Caravia Hevia, IES Oviedo masculino.
  5. Luis Rey Altuna, IES Ximénez de Rada de Pamplona.

Pero hubo alteraciones del Tribunal. Por Orden de 29 de mayo (BOE de 13 de junio) el Ministerio aceptó las renuncias de Eugenio de Frutos y de Pedro Caravia. Supongo que por ello entraría en el Tribunal J. Carreras Artau.

En segundo lugar, hubo un llamativo retraso en las fechas de celebración de los ejercicios. La convocatoria que el Tribunal hizo a los opositores para la presentación y entrega de documentación fue para el 15 de septiembre, según anuncio en el BOE de 15 de julio, pág. 5432. (La convocatoria del Tribunal de Matemáticas fue para el 20 de septiembre, vid. BOE de 23 de julio, p. 5641; la de Literatura, para el 25 de septiembre, según BOE de 23 de agosto).

No tengo documentación sobre el desarrollo de los ejercicios. En definitiva, en el «Boletín Oficial del Estado» de 29 de noviembre de 1944 aparecía publicada en la página 9031 la Orden ministerial de 4 de noviembre:

Ilmo. Sr.: Este Ministerio, en virtud de oposición, turno libre, ha tenido a bien nombrar Catedráticos numerarios de «Filosofía», de Institutos Nacionales de Enseñanza Media a:

Don Antonio Millán Puelles, para el Instituto de Almería [¡sic!]; don José Artigas Ramírez, para el «Hispano Marroquí», de Ceuta; don José Díez García, para el «Aguilar y Eslava», de Cabra; don José López Hoyos, para el de Cartagena; don Ángel Benito Durán, para el de Alcoy, y doña María Soledad García Muñoz, para el de Almería, con el sueldo de diez mil pesetas anuales, que deberán percibir con cargo al capítulo primero, artículo primero, grupo tercero, concepto único, subconcepto primero del vigente Presupuesto de gastos de este Departamento.

Lo digo a V. I. para su conocimiento y efectos.

Dios guarde a V. I. muchos años.

Madrid, 4 de noviembre de 1944.

IBÁÑEZ MARTÍN

Ilmo. Sr. Director General de Enseñanza Media

Tomó posesión de su plaza en Albacete (no en Almería) el 11 de diciembre de 1944. Antonio Millán-Puelles tenía 23 años de edad.

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